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abeja Foto muy interesanteEl zumbido de las abejas es cada vez más débil. Muchos llaman a lo que está pasando: "armageddon ecológico".

 

Sarah Romero
3 minutos de lectura

 

Las abejas, este vital elemento polinizador de la naturaleza, están desapareciendo.

 

Los científicos no están completamente seguros de por qué. Existen pruebas contundentes que relacionan el declive de las abejas con los pesticidas, pero nuevas investigaciones muestran que otro veneno, que desde hace mucho tiempo se consideraba inofensivo para los animales, en realidad podría estar matando indirectamente a estos insectos tan imprescindibles en el planeta.

 

Un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Texas en Austin (EE. UU.) sugiere que el herbicida más utilizado en el mundo, el glifosato (creado por Monsanto, ahora propiedad de la farmacéutica Bayer), podría ser un factor previamente desconocido de este colapso de las colonias de abejas. El glifosato es el ingrediente activo del herbicida más vendido de Monsanto, el "buque insignia" del negocio de productos químicos agrícolas de la compañía.

 

Y es que este producto es todo un negocio: un estudio de 2016 descubrió que, desde su introducción en la década de 1970, se han rociado casi 10 millones de toneladas de glifosato en campos de todo el mundo. Eso es muchísimo; especialmente cuando este herbicida puede estar matando algo más que las malas hierbas.

 


"Necesitamos mejores pautas para el uso de glifosato, especialmente con respecto a la exposición a las abejas, porque en este momento las directrices suponen que las abejas no se ven perjudicadas por el herbicida. Nuestro estudio muestra que eso no es cierto", comenta Erick Motta, líder del trabajo que publica PNAS.

 

 
El glifosato no solo mata la maleza, también a las abejas

 

El glifosato es sospechoso de ser cancerígeno

El mecanismo de acción del glifosato como herbicida es la alteración de una enzima importante que se encuentra en plantas y microorganismos. Los animales no tienen esta vía, que es la razón por la que se pensaba que el químico no era tóxico para ellos. Pero, ¿qué pasa con los organismos más pequeños, como las bacterias intestinales que pueblan el microbioma de las abejas?

 

Los científicos alimentaron a las abejas con una solución de azúcar con glifosato, en una concentración que también se produce en el medio ambiente. También contaron con un segundo grupo de control que recibieron azúcar sin el popular herbicida. Al transcurrir tres días, las abejas que recibieron el cóctel de glifosato habían perdido algunas de sus bacterias benignas del intestino, esto es, redujeron significativamente su microbiota intestinal saludable.


Nota:  Les opinions expressades per l'autor, no necessàriament coincideixen amb els punts de vista de la redacció AGA


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